La Educación intencional

La educación intencional es la propuesta de COPEHU (siglas de Corriente Pedagógica Humanista y Universalista) el cual es un movimiento pedagógico que trabaja por la construcción de un nuevo paradigma educativo basado en la Corriente de Pensamiento del Nuevo Humanismo Universalista fundado por Silo (Mario Luis Rodríguez Cobos, 1938-2010).

Esta propuesta surgió a principios del 2011 debido a la necesidad de dar una respuesta superadora de la deshumanización y violencia creciente que se vive en el mundo y particularmente en el ámbito educativo.

Esta propuesta educativa es impulsada por un equipo de educadores europeos y latinoamericanos actuantes en escuelas, institutos, universidades y organismos públicos quienes trabajan por la construcción de una Educación Humanizadora.

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Objetivos de la Corriente

“La Corriente Pedagógica Humanista y Universalista genera ámbitos de encuentro entre aquellos que coinciden con que el sistema educativo actual está en crisis y, por ende, registran la necesidad de un cambio profundo en función de construir una Educación Humanizadora. En este sentido, la COPEHU entiende que es fundamental comenzar a trabajar en la producción, difusión e instalación de esta nueva propuesta.”

Esta Educación Humanizadora considera al ser humano como valor y preocupación central y aspira a la superación del dolor, el sufrimiento y toda forma de violencia. Al comprender al ser humano como INTENCIONAL y por lo tanto, transformador del mundo y de sí mismo; la propuesta educativa permite superar la vieja dicotomía entre “instructores” y “formadores” para dar paso a la pedagogía intencional que HABILITA a las personas a desarrollarse en todo sentido.
RESUMEN DE ACTIVIDADES EN MADRID (equipo Parque Navas)

En Madrid, existe una coyuntura educativa muy oportuna, porque gracias al 15M, movimiento horizontal, asambleario, que propone un cambio en muchas áreas (como la democracia real), se ha gestado la “marea verde”. Dicho de otra forma, el 15M ha lanzado campañas en diferentes frentes a los cuales se les llama “mareas”. La verde propone la defensa de la educación pública y participan de ella muchos profesores que con renovado idealismo están implementando métodos y propuestas “vanguardistas”.

(Nota: sus homónimos, de la “marea blanca” han conseguido paralizar la privatización de hospitales)

En este medio convulso y rebelde, nuestro equipo Copehu se ha relacionado y se encuentra trabajando activamente con profesores de una escuela primaria en el barrio Fuenlabrada. Se han realizado talleres de las 5 llaves con ellos y posteriormente se ha trabajado con los padres.

Quiero aclarar que, aunque Copehu nació en el Centro de Estudios Humanistas, nuestro equipo se compone de maestros y profesores, donde algunos participan de diversos organismos. En la actualidad, trabajamos como equipos referenciados a los dos parques de Madrid: Parque Navas y Parque Toledo.

En la localidad de Navas del Rey, también hemos llevado la pedagogía intencional a los cursos vacacionales organizados por Fauna (organización local) y realizado talleres como el del diálogo generacional con padres de Fuenlabrada y otros interesados en el propio Parque Navas.

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Ahora, vamos a entrar en el contexto teórico de la educación intencional:

A continuación detallaremos algunos puntos básicos de la educación que NO queremos y los principios fundamentales de la educación humanista extraídos del libro “Pedagogía de la Intencionalidad” de Mario Aguilar y Rebeca Bize 2011.
LA EDUCACIÓN QUE NO QUEREMOS

    1. La educación como un hecho ECONÓMICO. Esto lleva a considerar solo las materias que puedan producir un rédito inmediato en el futuro, tales como matemática ó economía.   Si en cambio se escoge el planteo de habilitar a un ser humano en su totalidad, se torna necesario también el arte, la música, la reflexión, etc. Por otra parte esta visión de la educación como un Servicio prestado lleva a discriminar el alumnado entre los que pueden pagar la “calidad” y los que no. Nuestro planteamiento considera la educación como un derecho humano al que no debemos renunciar.

 

    1. Educación EXTERNA, sin considerar el espacio Interno. La “verdad” de la educación tradicional es lo medible, comprobable, demostrable. Solo se da importancia a lo que sucede “fuera” del ser humano. Esta visión pretende ser objetiva degradando o ignorando la interioridad. La educación humanizadora, por el contrario rechaza la visión “objetiva” y planteamos la estructura interno/externo, incluyendo la subjetividad en el paisaje. Valoramos esta subjetividad y su correspondiente construcción interna.

 

    1. Preparar para conservar no para transformar. Actualmente se educa en base a un mundo que ya no existe. Pretendiendo una adaptación social, se entregan herramientas obsoletas. Hay una visión ingenua de la realidad con preeminencia del pasado. Una nueva educación deberá priorizar el futuro, educando para un mundo que NO existe aún. Se trata de impulsar una visión activa y transformadora de la realidad.

 

    1. Busca uniformar la visión de la realidad: La visión tradicional es racionalista, uniforme y absoluta. Nosotros en cambio, queremos una visión que integre lo diverso, pluralista y que discuta las verdades absolutas.

 

    1. La instrucción como finalidad: Solo se tiene en cuenta los contenidos intelectuales sin considerar el ambiente afectivo de la supuesta educación, ni otras áreas/posibilidades del ser humano, como tampoco las consecuencias de tal dato o hecho. Se impone no solo no solo el contenido, sino la persona del supuesto educador. De esta forma se llega a tener dos entes pasivos: el educador y el educando. Por lo tanto, proponemos habilitar (no formar ni informar) un desarrollo humano integral, donde se posibilite el contacto con los registros del pensar, sentir y actuar; con gusto por aprender, investigar, transformar.

 

  1. La educación tradicional valora la violencia. Es evidente la incoherencia entre el discurso y la praxis que permite el autoritarismo, la discriminación, la falta de respeto y el individualismo exacerbado. Se valora la violencia en la visión histórica y se legitima el maltrato. Obviamente, la educación que queremos incluirá el respeto, la no discriminación, la libertad de ideas y de creencias, la colaboración y el sentido de comunidad en la convivencia. Se rechazará la violencia como alternativa para la resolución de conflictos y se propondrá la Regla de Oro: trata a los demás como quieres ser tratado.

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PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA EDUCACIÓN HUMANISTA

    1. Visión desprejuiciada y comprensiva de los paisajes. Al comprender que paisaje es la particular estructuración de cada persona hace en su conciencia, queremos propiciar la capacidad de “ver” la realidad desde diferentes perspectivas, moviéndose con soltura entre las diferentes miradas y paisajes. De esta forma es posible modificar conscientemente la imagen de lo que se percibe al adquirir conocimiento o construir realidades.

 

    1. El pensar coherente: Atención. Utilizando y ejercitando una atención distensa, será posible que los sujetos adquieran la habilidad de observar como son los mecanismos del aprendizaje, reflexionar sobre lo que se aprende, cuales son los hilos conductores, que cosas se están asociando, poder sacar conclusiones y tener registro/sensibilidad frente al tema en cuestión.

 

    1. El gobierno del propio cuerpo. Necesitamos una práctica educativa que ponga en juego todos los recursos corporales de modo armónico. Se trata de tomar contacto con el propio cuerpo y de gobernarlo con soltura, ya que si el cuerpo es la herramienta de expresión de la intencionalidad, es evidente la importancia de su adecuado manejo y gobierno. También incluye la “corporalidad” o integración emotiva del cuerpo, su aceptación e incorporación. Es importante sentir y registrar el cuerpo, conocer su lenguaje y desarrollar la capacidad de comunicarse con otros a través del “lenguaje corporal”.

 

    1. Adaptación creciente a un medio en permanente cambio. Una educación en este momento dinámico debe entregar herramientas de transformación y NO simple pasividad ante lo que sucede. Es necesario comprender la estructura individuo-medio y su relación recíproca. Para ello es necesario dotar de habilidades y capacidades a la conciencia trasformadora y también valorar los aportes que brindan las nuevas generaciones. De esta forma, la institución educadora puede convertirse en una “incubadora” del tiempo social futuro. Un espacio de respeto mutuo donde las generaciones puedan encontrarse sin abismos y donde las nuevas generaciones puedan contribuir a su paisaje de formación, expresado su sensibilidad sin temor a la represión.

 

    1. Preeminencia del futuro. Dado que el futuro es el tiempo vital motorizador de la acción humana, la educación necesita ayudar al individuo y a la comunidad a construir ese futuro querido. Obviamente, para ser coherentes, ese futuro reflejará los 6 puntos de la actitud humanista. Por lo tanto, la educación debe contribuir a despertar en las personas las habilidades que le permitan desarrollar un proyecto de vida coherente con ese futuro, tanto en lo personal como colectivamente. Habilidades como el pensamiento crítico, conciencia respecto a la capacidad transformadora del ser humano, desarrollo de la unidad de pensamiento, sentimiento y acción. En definitiva estamos hablando de una educación que ayude a las personas a construir un proyecto vital personal coherente y a descubrir un sentido de vida trascendente.

 

  1. Captación y desenvolvimiento emotivo: La toma de contacto emotivo con uno mismo y con otros es vital para un desarrollo integral (personal y social). Es a través de la emotividad que tenemos percepción de nosotros mismos en cuanto a la felicidad. Es también a través de la emoción que se tiene un primer contacto con un conocimiento o experiencia, siendo este contacto fundamental para la integración de dicho conocimiento o experiencia. Por otra parte como la grabación en memoria de todo dato incluye el trasfondo emotivo que lo acompaña, éste facilitará o no el acceso a dicho recuerdo.

Como se trata de un área tan postergada en la actualidad, es difícil prever posibilidades y consecuencias de un desarrollo afectivo que avance en áreas cuya sutileza hoy ignoramos. Por ejemplo: ¿Cómo será la sensibilidad del futuro? ¿Qué grado de intuición podemos alcanzar?
APERTURA DEL DEBATE:

Quisiera sugerir un debate entre los presentes sobre el tema de la Afectividad en la Educación. (Quizás, la forma más sencilla de lograr que todos participen será dividirnos en pequeños grupos.)

La afectividad ha sido el gran ámbito postergado en la educación. Recién en el siglo XX se alzaron voces como las de Spitz y muchos otros que plantearon la afectividad como el sustrato que permite (ó no) la posibilidad de desarrollo.

Posteriormente, la inteligencia emocional y otras propuestas, pusieron en evidencia la necesidad de comprender y desarrollar esta área.

Las nuevas generaciones han hecho su aporte en los movimientos de cambio, al plantear la tolerancia y el ponerse en el lugar del otro para lograr el pensamiento conjunto.

Pero, pareciera que más allá de valorar los sentimientos, posibilitar la comprensión e impedir que nos matemos unos a otros, poco se ha implementado en educación.

Los que queremos brindar a las nuevas generaciones un nuevo paisaje de formación, teniendo en cuenta los predialogales imperantes en nuestra cultura. ¿Acaso hemos investigado la forma emotiva que subyace debajo de nuestras creencias? ¿A qué nuevo paisaje aspiramos? ¿Cómo sería afectivamente, el ser humano del futuro?

Por lo tanto, la pregunta es: ¿EN QUE CONSISTE EL DESARROLLO AFECTIVO COMO TAL EN LA EDUCACIÓN?

 

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