El Humanismo Universalista

El mundo, más que en otros momentos está necesitando al Humanismo y nosotros estamos necesitados de Humanismo porque claramente nos urge la humanización progresiva del mundo.

Quiero destacar la necesidad de la acción humanista en diferentes medios culturales y en diversos estratos poblacionales, porque sucede, inversa y desgraciadamente, que los acontecimientos están marcando un desborde de la violencia en todos los campos y un deterioro de toda referencia en los individuos y los pueblos. No es ocioso resaltar que el Humanismo Universalista tiene hoy la posibilidad de crear conciencia y acción no violenta y constituirse en referencia para amplios sectores de la población mundial.

Es claro que el Humanismo para ser eficaz debe contar con un Movimiento organizado, participativo y flexible, que dé especial importancia a la difusión de sus ideas y acciones. Así pues, el Movimiento Humanista debería aclarar en sí mismo sus rasgos fundamentales y al mismo tiempo, esclarecer a los organismos a los que da origen e inspiración. Organismos sociales, culturales, políticos y frentes de acción que se consideran humanistas, deberían  alinearse en sus planteamientos básicos al tiempo que siguen una estrategia general de lo diverso y de lo convergente.

Desde luego que para aclarar en sí mismo sus rasgos fundamentales y para esclarecer a los organismos a los que da origen e inspiración, el Movimiento debería estudiar  y difundir sus documentos fundacionales y los nuevos documentos que responden a las necesidades más recientes.

Este punto es de la máxima importancia porque no se trata solamente de una acción decidida y casi refleja en el medio social, sino de la acción reflexiva que requiere de la comprensión cabal de aquello que se hace. Es forzoso comprender el sentido de la acción y no aceptar el fárrago de consignas vacías que pueblan los medios de difusión. Es igualmente necesario llegar a las poblaciones a través de exposiciones breves y consistentes formuladas casi únicamente a través de los medios televisivos. Pero sin duda que la mejor difusión será aquella que se base no solamente en propuestas de fondo sino en acciones ejemplares capaces de dar participación a sectores amplios de la población.

Por otra parte, debemos reconocer que el Movimiento Humanista ha nacido y se ha desarrollado en una época de crisis mundial y por ello no siente horror por el cambio y la continua adaptación a los nuevos tiempos. En tal sentido, perfeccionar su flexibilidad organizativa es una dirección connatural a su desarrollo. De todas maneras, debemos admitir que la situación de crisis continua y progresiva que viven los ciudadanos de hoy va minando las posibilidades de prever acontecimientos y en tal estado de cosas las poblaciones van sintiendo la frustración del futuro y desconfían cada vez más de toda propuesta que vaya más allá de la inmediatez. Todo esto va acompañado de la disolución de estructuras que hasta hace poco tiempo eran referenciales. La aceleración del “tempo” histórico que terminó de liquidar, hace no mucho tiempo, los restos feudales y coloniales ha seguido avanzando hacia las frágiles estructuras de los estados nacionales. A su vez, las regionalizaciones siguen avanzando, no sin tropiezos, ante los antiguos nacionalismos agonizantes. Esta dinámica encierra no pocas reacciones que también podemos observar en el crecimiento de chauvinismos en el seno de países y regiones nacionales y también, más ampliamente, en el seno de regiones internacionales que tienden a la afirmación desmedida de la cultura supranacional. Tal reacción de las culturas supranacionales está modelando nuevas glorificaciones de la cultura propia y demonizaciones de las culturas ajenas. Así, si consideramos a las culturas afectadas por la agresión de factores externos nos vamos encontrando con ciertas instituciones, costumbres y usos sociales que dan cohesión a los conjuntos afectados  en torno a reivindicaciones y revanchismos cada vez más violentos. Por consiguiente,  al creciente embate de los imperialismos que afirman sus propios “intereses” y con ello justifican la violencia de una cultura sobre otras, va correspondiendo el aumento de la violencia general de las culturas que se alzan contra aquellos agresores que no solamente se equivocan en la planificación de sus pérdidas y ganancias sino que ignoran los procedimientos para retroceder cuando ya es demasiado tarde.

El Humanismo Universalista debe actuar en las distintas culturas respetando las diferencias entre ellas, respetando los usos, costumbres y religiones de cada cual, al tiempo que niega toda discriminación y afirma la libertad del ser humano por encima de sus características culturales. El Humanismo Universalista debe destacar su concepción sobre las distintas tesis culturales como ya lo planteó desde su origen. Su vocación misionera en los distintos países y culturas fue una demostración por el ejemplo desde las épocas en que aún no se había desatado este mal del siglo actual.

Silo

 

Extracto de una intervención de Silo acerca del Humanismo en el Parque Punta de Vacas en 2008.

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